Artículos escritos por La Necia originalmente publicados en el Blog del Cuy
Bien, como ya lo saben los que me soportan, soy católica, aunque no muy pegada a las reglas que digamos y siempre ande caminando casi a la vera del camino. Como quien dice, en cualquier momento me empujan y acabo excomulgada...
La primera vez que leí algo de Vallejo, fue el poema que dedicó a su hermano Miguel, y si no era por el título, “In memorian”, no hubiera podido entender que lloraba su muerte a su manera.
No sé ustedes, pero yo la verdad, estoy tan confusa que lo que pensaba que era la realidad nacional hace una semana, es completamente distinta ahora. Leo los titulares de los diarios y no dejo de pensar que la realidad nacional está para correr. Las campañas para elecciones presidenciales no han empezado aun y esto ya es una olla de grillos
Criada por abuela y madre de férrea disciplina cristiana, la palabra pecado siempre estuvo presente en mi vida. Todo era pecado. No comer lo que me habían servido (habiendo tantos niños que morían de hambre en el mundo), ay era pecado, también pelearse con las amigas

necia para dummies:

las letras rojas son enlaces para revisar fuentes, textos, fotos o videos que complementan el post...



feliz día mami

13:53 Reporter: Necia 3 Responses

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chavín de huantar I

14:13 Reporter: Necia 0 Responses

el tema de los comandos de la operación chavín de huantar y de las ejecuciones extrajudiciales ha estado ocupando muchos espacios últimamente. al respecto, pienso que la justicia internacional dirá la última palabra. sin embargo, en cuanto recibí una invitación para asistir a la universidad de stanford a escuchar a un expositor sobre perú y chavín de huantar, lo primero que se me ocurrió fue que se me presentaba la ocasión de estar en un ambiente en que se podría dialogar e intercambiar opiniones sobre el caso y me apunté más rápido que volando

me puse de acuerdo con el amigo que me invitó y después de tomar café para despabilarnos, nos pusimos en marcha muy temprano por la mañana para que él pudiera llegar a tiempo de dar su clase y yo para recorrer el museo de arte y la galería que siempre tienen novedades para los visitantes mientras llegara la hora de la presentación. todo fácil hasta ahí. el plan estaba claro y parecía que todas las cosas iban a ir a pedir de boca

dejé a mi amigo lo más cerca posible al edificio en donde dicta su clase y decidí estacionar el auto para hacer el recorrido planeado. bueeee... pues no contaba yo con que el asunto del estacionamiento había cambiado tanto desde la última vez que estuve de visita. en todo lugar en donde quise estacionar mi carro, había diversos letreros que me hacían proseguir la marcha debido a que todos solicitaban pases especiales, inclusive los de los lugares para visitantes. ok. me quedó claro que necesitaba un pase, pero... ¿dónde podía conseguir los mentados pases? he ahí el asunto. después de detenerme varias veces, conseguí que alguien me instruyera sobre la manera de llegar a un lugar de expendio de pases. compré uno para todo el día y pensando que la cosa ya estaba solucionada, enrumbé hacia el museo pero cada vez que pretendía estacionarme, alguien me advertía que mi pase no permitía el estacionamiento en ese sitio porque no era uno especial, que porque ese lugar no era para visitantes, que aquel era nomás para Carpool (carros que transportan a varias personas inscritas en este tipo de acuerdos y con permisos especiales), que este era para visitantes pero debía poner monedas, etc

cuando al fin pude encontrar un lugar al que mi pase me permitía estacionar, dirigí mis pasos hacia el museo y me encontré con que a pesar de encontrarme entre las horas de atención, las puertas no cedían a los empujones que les daba, hasta que un ciclista que pasó por allí me gritó que el museo estaba cerrado los días lunes y martes (y estábamos martes). piña. di media vuelta y decidí caminar hacia la galería, que si no me equivocaba, a menos que hubieran cambiado de local, sabía dónde quedaba. lo que no estaba en mis planes era que debía caminar varias millas y en el trayecto, las dos tazas de café que tomé en el desayuno hacían su efecto avisando que si no conseguía un baño rápidamente, iba a tener un problema de aquellos. pero, ¿dónde iba a conseguir un baño entre los árboles y estacionamientos que me rodeaban? caminaba lo más rápido posible intentando llegar cuanto antes al primer edificio que se me cruzara en el camino para pedir baño urgentemente , después noté que eso aceleraba la bajada de los reyes magos, así que empecé a caminar más despacio

pasaba entre los árboles y sentía que los pajaritos me decían, sigue necia, sigue. traté de entrar al primer edificio que me encontré, pero resulta que estaba en proceso de remodelación, tenía que seguir caminando hasta encontrarme uno que estuviera en funcionamiento. en el camino me dejaban atrás los ciclistas y me juraba que la próxima venía en bicicleta, ¡carajo!, ¡por mis calzones! al atravesar la pista que me llevaría a los edificios, no sólo se me atravesaban los ciclistas, sino gente que se transportaba en patinetas. ¡ah no! ¡patinetas voy a llevar la próxima! ¡por mis sostenes! pero más adelante, cuando ya tenía claramente qué tipo de transporte era el adecuado en este lugar, se me cruzaron unos chicos que parecían desplazarse por el piso sin necesidad de dar pisadas, así, sin caminar, no lo podía creer, entonces fue que me di cuenta de que los astutos iban en zapatillas con ruedas, ¡ah no!, la próxima juro que vengo con esas cojudezas, ¡por mis pantuflas rotas!

y ya cuando no podía caminar porque sentía que el caudal acumulado se desbordaba de mi represa ¡oh maravilla! vi un edificio y hacia él me dirigí. ya adentro, busqué por todo lado y no vi ningún letrero que me indicase en dónde se encontraba el bendito baño. no me quedó más remedio que preguntar y me indicaron un pasillo que a la derecha tenía una escalera para el sótano, ¡ay mi madre! ¡ese edificio no iba para arriba sino para abajo! pues para abajo me fui, ya más segura después de ver este letrero que me llevaría al trono de la salvación.

ya abajo, pues nada. ¡uy curujo! me sentía más perdida que ollanta frente a los peruanos, ¿a dónde voy? ¿a la izquierda? ¿o a la derecha? pues antes que me decidiera, vi una chica que salía de uno de los salones y le pregunté por el baño. me señaló para adelante, seguí para allá pero luego el pasillo se terminaba y otra vez la disyuntiva hacia dónde ir pero hasta ese punto ya no podía dar ni un paso más, así es que me recosté sobre la pared dispuesta a que pasara lo que tenía que pasar y cuando ya estaba lista para bajar la cabeza y enfrentar la situación, pasaron dos empleados de mantenimiento cargando unas escaleras y ya casi sin aliento, les supliqué, "baño, por favor, baño" a lo que ellos simplemente me señalaron un rincón en donde pensé que no había nada, pero no, ahí estaba el letrerito del baño de mujeres. ni alcancé a agradecerles, simplemente aguantando como pude, me arrastré hacia dónde indicaron y entré al lugar que nunca pensé que iba a necesitar tanto en esta vida ni en la otra

y como mujer prevenida vale más que una docena dice el refrán, ya pasado el peligro me dirigí a una de esas maquinitas de expendio de toallas sanitarias. compré una y me la puse. porsiaca. una nunca sabe. sobre todo teniendo en cuenta de que aún no había asistido a la charla que me llevó a ese lugar. en todo caso, ya estaba preparada para enfrentar al enemigo, por mucho que se escondieran los baños en el fundillo. ¡jum!

aliviada y contenta como nunca, me dirigí hacia donde recordaba que estaba la galería de arte. al llegar, ¡oh decepción! me encontré con este letrerito y ya pues, ni hablar. mala suerte. ¿a dónde voy ahora?, me pregunté. ¡ahhhh! ¡la iglesia! emprendí el camino a la iglesia. en el trayecto me encontré con estos árboles llenos de naranjas, al alcance de la mano. se me antojó agarrarlos y busqué al encargado para pedir permiso y me dijo que no, que nadie tomaba los frutos, que eran para que los pajaritos tuvieran qué comer. ¡ay pues! ni que los pajaritos se los comieran todos, mire, hay de sobra. pues naca, para los pajaritos nomás. y ya, ni hablar, si es para los pajaritos, para ellos que sea.

proseguí mi recorrido. al llegar tuve que esperar a que me dieran permiso de ingresar. ¡ay no pues! ¿qué es esto? es la casa de dios, señor, déjeme pasar o armo un escándalo de aquellos. sí, claro, en cuanto terminen de limpiar. si desea, puede ir a confesarse mientras tanto. ¡ahhh! ¡día de confesión! pues mejor aprovecho antes que este pobre se dé cuenta de lo que acaba de hacer y me confieso (es que mi confesor corre cada vez que acudo al confesionario) -pensé - y dije que sí. no había nadie, así es que el padre salió a atenderme en cuanto le dijeron que había una feligresa que deseaba confesarse

de esa experiencia nomás les cuento que el padre perdió la paciencia como todos los que lo antecedieron y me dijo "vete en paz y no regreses si no estás arrepentida de tus pecados, hasta entonces, nomás puedo rezar por ti." eso es lo que siempre me hace rabiar. ¿por qué quieren que nos arrepintamos? yo soy la suma y la resta de lo que hice y dejé de hacer. arrepentirme sería como negarme quién soy y eso no lo quieren entender los confesores. pues haciendo caso, me fui. sin absolución pero tampoco me cayó penitencia. algo es algo dijo el galgo

cuando salí me dijeron que ya podía ingresar a la iglesia. estaba tal cual la recordaba, con su escena de la última cena tan diferente que siempre que la veo, me pierdo en diversas teorías de explicación de las imágenes del cuadro. véanlo

para cuando terminé de recorrer la iglesia, ya era casi la hora en que debía encontrarme con mi amigo y emprendí el trayecto hasta la banca en que debía esperarlo. estando ahí, me percaté de que había un bus que transportaba a la gente de un lugar a otro. ¡ajá! buena idea para la próxima vez, pensé. más allá, vi una playa de estacionamiento para bicicletas, ahí nomás, junto a los edificios. no, ni hablar, la bicicleta es un excelente amigo en este lugar. lo pensaré.

pero ya sentada en la banca, lo que más me llamó la atención fue la cantidad de grupos de turistas chinos que recorrían el lugar, cada uno con su respectivo guía. me pregunto qué tipo de turismo sería ese, si del tipo regular o del tipo que recomiendan los centros de estudios que tienen al alcance. y como mal de muchos, consuelo de tontos, me divertí mucho señalando a los chinos en dónde podían encontrar un baño cada vez que mandaban a alguien a preguntar con su inglés-medio-chinesco, “¿resrom?" porque al parecer, ese es el dilema de todos los visitantes, ¿dónde se puede mear?

llegó mi amigo y me dijo que teníamos que ir al centro de estudios latinoamericanos, que ahí íbamos a escuchar la charla sobre chavín de huantar. ya. esteeee... ¿hay baño en ese lugar? sí, ¿por qué? por nada, vamos nomás. te vas a asombrar, necia, me dijo. venezuela donó una estatua tamaño natural de bolívar y lo tienen ahí. ya. vamos a ver a ese bolívar tamaño natural, pues

(continuará)

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feliz 2012 y... nuevo colaborador

15:06 Reporter: Necia 6 Responses
bueee... pues cuando digo que soy mala, malísima... es verdad

en los dos últimos posts, nos ha acompañado un personaje de la blogósfera/tuitósfera/feistósfera y no sé cuántas ósferas más, al que por la puritita maldad de mi corazón, he mantenido en secreto. reconozco que es discriminación por aspecto físico (es que el pobrecito es feyito, ¡ooops! ahora sí que me va a odiar de verdad) pero el cabezón que también es feyito, (aparte de cabezón) me dijo que no es posible, que ya lo presente o sino, él mismo iba a mandar su post diciendo la verdad. y... pues ya... con tanta amabilidad, cómo no me voy a animar, ¿no?

pues bien... como iba diciendo, ahora no es un feyito sino dos feyitos los que me acompañan. el cabezón sigue matándose de la risa, sacándome la mugre cada vez que puede, aumentándole la panza a la pobre necita con que me identifica. como no puede agarrarme a patadas, (deveras, es su más sincero deseo, siempre me amenaza con eso, un día de estos lo denuncio ante la comisaría de la mujer por abuso mental y sicológico) su venganza es ponerle una panza más y más grande al gráfico de la necita. el nuevo colaborador se encarga de poner acentos y corregir mis textos porque cuando digo que soy una proletaria que debe trabajar de sol a sol, es verdad. no tengo tiempo para buscarle los errores a las páginas que escribo y al final, publico horrores que voy corrigiendo en vivo, es decir, después que publico el post y eso no me hace feliz

tanta cháchara para decirles que el nuevo colaborador es el hígado. su verdadero nombre es aquiles martín (ufff, de entrada, hasta de nombre es feyito el pobre) pero su blog se llama el hígado de aquiles y por eso lo llamamos así, hígado. él se encarga, desde hace dos posts atrás, de editar los textos que escribo. de yapa, mi compu no tiene sistema para poner acentos y eso empeora aun más las cosas

no quise recibir el año nuevo sin presentarles al hígado (mentiiiiira, la verdad es que el cabezón me obligó, me dijo que ya había dibujado un gráfico de año nuevo con el hígado incluido) y ya pues, aquí lo tienen con nosotros, para desearles un feliz y venturoso año nuevo 2012, que según los mentirosos, es el año que los mayas indicaron como el del fin del mundo. y digo los mentirosos, porque estoy segura que es el año hasta el que llegaron los mayas con sus estudios, antes de ser aniquilados por los aztecas, que usurparon hasta el nombre del famoso calendario. calendario azteca dizque, andaaaaa, maya, oeee, maya. los pobres eran hombres de ciencia y los guerreros los vencieron con la fuerza bruta, como lamentablemente siempre pasa. pero no nos pongamos tristes, tenemos que celebrar y… ¡a ponernos jaraneros se ha dicho! tómense todas las fotos que mostrarán a sus nietos de la llegada de este año, que los mayas no vaticinaron el fin del mundo. ¡palabra de necia!

que el 2012 nos permita reinventarnos a nosotros mismos, que sigamos desafiando las adversidades, buscando permanentemente la felicidad y la justicia, que no son simples ideales, son parte de nuestra realidad y cuando más luchemos por ellas, más las haremos parte de nuestro diario caminar

¡feliz año 2012!






Ha pasado ya algún tiempo desde que, con mi computadora, colaboro con el Blog de la Necia graficando lo que su inspiración la ha llevado a las letras. Nos hemos carajeado, ignorado y reído, pero siempre con el buen ánimo de poder expresarnos desde el rincón en que a cada uno le ha tocado andar. Me he divertido mucho en este 2011. Espero hacerlo también el año que viene y si el futuro es aun más generoso pues bienvenido. Deseo a todos un mejor año, lleno de aventura y diversión, de retos, de perseverancia y de éxito. ¡Feliz 2012!

Marco Palacios

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hasta pronto

10:31 Reporter: Necia 11 Responses
no me gusta decir adiós. hasta pronto es mejor, sobre todo cuando se tiene que dejar gente que se quiere mucho y paisajes hermosos que de vez en cuando se me antojarán ver de nuevo. los últimos tres veranos los pasé trabajando en una maravillosa montaña de california, en un campamento que anualmente recibe en promedio a 300 niños entre 5 y 18 años. esta vez se me hizo increíblemente duro acompañarlos debido a un accidente que me dejó medio jodida la mano izquierda y me impidió hacer todo lo que deseaba. aparte, claro, están otras cosas que me fastidiaron siempre, (pero ahora más que nunca) como la distancia que existe entre el campamento, -que es en realidad un gigantesco rancho en lo alto de una montaña- y la ciudad más cercana. el tiempo que me tomaba en manejar de un lado a otro me hacía casi imposible cumplir con otras actividades profesionales, (de las sociales.. uff… nomás les digo que ya mis amigos andaban con letreritos de “se busca”) sin contar lo abrupto del camino, con subidas, bajadas, curvas y barrancos que casi-casi me dejan sin mi pobre y sufrida carcocha. en una de esas, levantó tanto humo que pensé que ya me había dejado desamparada y sin más que mis dodge patitas para movilizarme. felizmente recobró vida después de que el cirujano la puso de nuevo sobre el asfalto. tengo carrandanga para rato

me resisto a decir adiós, así es que digo hasta luego con un retrato de los momentos más agradables de estos tres veranos y creo que puedo hacerlo a través de estas pocas fotos conseguidas a lo largo de mis caminatas, ya sea a través de las montañas, entre frondosos árboles de pino o a las orillas de las playas que visité constantemente para recuperar el movimiento de mi mano levantando arena seca y dejándola caer 100 veces, para luego hacer lo mismo con arena mojada. la terapia no ha funcionado mucho que digamos, pero al menos muevo la mano. manca no he quedado, ¡eh! todavía puedo dar golpe, no se me solivianten porque los puedo cachetear, así es que ya saben, ¡mucho cuidado!

mi recorrido empezaba en lo alto de la montaña. abandonaba las cabañas para luego seguir cuesta abajo hasta el riachuelo que separaba el rancho de la carretera y donde por lo general, mi celular quedaba sin señal y tenía que empezar la subida de regreso porque si no regresaba al cabo de unos 40 minutos, ya llegaban en mi búsqueda pensando que me había ocurrido algún accidente (cosa que afortunadamente nunca pasó)


**
no sé el nombre de esta libélula, es más, ni siquiera sé si se logra apreciarla bien en la foto, pero es la única imagen que logré captar de esta increíble y bella criatura que volaba sobre mi cabeza cuando paseaba por el riachuelo. fue después de tomar la foto y buscar la ayuda del cabezón para agrandarla (para ser honesta, nomás conseguía ver la sombra de mi cabellera) y poder mostrarla en este post, que caí en la cuenta de que podía ser peligrosa porque con su acostumbrada voz suave que anuncia tempestades, iba preguntando: ¿es brillante? sí. ¿el color es intenso? sí. pues entonces, necia burra, ¡aléjate de ese bicho porque puede ser venenoso! ¡ups! y bueno, si le dicen a una las cosas así, con tanta dulzura, una entiende el mensaje

de vez en cuando, una familia de ciervos visitaba el rancho. lamentablemente, cada vez que los vi, o no tenía la cámara conmigo o cuando me colocaba para tomarles foto, emprendían raudos la partida. de todos, este es el que me acompañaba a caminar. se me aparecía siempre en el camino, cruzaba a la carrera y desaparecía entre los barrancos. después, lo veía a lo lejos, entre los árboles, observándome, como aquí. nunca dejó que me acercara y esta es la única foto que logré obtener de él (tal vez era ella)

otra familia que siempre me visitaba, era esta, unos pavos silvestres. me pasaba lo mismo con ellos, siempre que sacaba la cámara para pillarlos desprevenidos, comiendo, se desbandaban y la única toma que obtuve para mostrársela a ustedes es esta, ya cuando pensaba que nunca los iba a poder fotografiar. fue el día de mi partida, casi entrando a la carretera que me llevaría de vuelta a casa

de todos los árboles que existen en este lugar, el que más me llamó la atención desde el día en que lo vi por primera vez, es este, al que apodé: “el árbol embarazado”. al principio pensé que se trataba de un nido de avispas, pero pensé que no podía ser posible, porque ellas siempre hacen su nido en las partes más altas de los árboles, no en este lugar, al centro, como una panza. debido a que se encontraba en una altura, precisamente en el camino de regreso de mis caminatas, cuesta arriba, me fue difícil acercarme a revisarlo, pero con dificultades, un día lo conseguí. constaté que no había ningún nido de nada, que era parte del tronco y aunque se me ocurre una explicación, no quiero decirlo porque estoy segura de que saldrán a decir lo contrario. mejor, si a alguno de ustedes se les ocurre una posible explicación, que la diga y así todos compartimos


**
aparte de estos bellos recuerdos, me pasó algo inusitado el último día en el campamento: recibí muchos regalos que me gustaron. y digo inusitado porque por lo general no me agradan los regalos. desde niña, aprendí que la gente no regala lo que a una le gusta sino lo que les sobra o les gusta a ellos. después de mis fiestas de cumpleaños, ponía en una caja todos los regalos y los ofrecía a mis familiares porque no recuerdo haber visto nada que me gustara. siempre pedía que por favor no me llevaran regalos y con tristeza descubrí que mis más queridas amigas del colegio no iban a mi fiesta precisamente porque no tenían dinero para llevarme el mentado regalo. damn! si así, sin regalos, era precisamente que las quería ver llegar

ahora, por supuesto, digo claramente que no quiero regalos, que no me los regalen y dale que se aparecen con los chocolates y las flores a los que soy alérgica, con perfumes y colonias que no puedo usar porque me dan dolor de cabeza, con ropa que no necesito porque no es mi estilo, -pero que de seguro es el que disimuladamente me quieren poner los que me los dan- con adornos de casa que debo desechar porque alimentan la acumulación de polvo de la que soy enemiga declarada, con.. uff… me canso ganso, mejor ya no sigo, ¡lleguen sin regalos y me harán juelissss!

pero yendo a lo que iba, he aquí que se aparecieron mis niños amados con sus presentes que me pusieron a moquear. mi amiga kelli se apareció con esto, un ormamento navideño al que sus nenas le pusieron arena y conchitas de mar que ellas mismas recogieron de las playas aledañas, “para que la necia se lleve un poquito de nosotras” ¡ay, qué leeeendas! como no tengo árbol de navidad, (¡los odio!) reciclé una escalera vieja y ahí colgué el ornamento, al que después le agregué la pluma de uno de los pavitos que siempre estarán presentes en mi memoria, siguiéndose en fila india al caminar. también le puse pedacitos de las cortezas caídas de los árboles que me llenaron los ojos durante todos estos veranos (no lastimé a ningún arbolito, que conste), y unas piedritas del riachuelo donde terminaba mis caminatas

mi amado juanito, mi niño venezolano (que ya no está tan niño, en tres veranos pegó un salto con garrocha y ahora ya me pasa en tamaño) se me apareció con este encantador joyero hecho y pintado a mano por uno de los más prestigiosos artistas de su país, aparte de este bolso ¡encantador! tan similar a lo que en la selva peruana llamamos shicras. nos enfrascamos en una interminable conversación aceca de la similitud que existe entre nuestros pueblos, en la que estuvieron presentes sus padres, quienes me dieron el regalo tan precioso de encomendarme a su tesoro más preciado durante todos estos veranos. hum… juanito es un caso aparte, ya les contaré más adelante sobre él

mi otro niño venezolano, primo de juan, me trajo los únicos chocolates que no me pusieron de mal humor porque en primer lugar, el pobre inocente no sabía que soy alérgica a ellos, y segundo, porque los escogió para mostrarme los paisajes de su país con que los fabricantes adornaron las envolturas, miren, qué bellos

andrea una encantadora chica húngara que llegó para ayudarme, me regaló este brazalete de la amistad diciéndome que escogió los colores que, en su parecer, me describen. el chiste es que después lo comparé con el único brazalete que quise hacer, sin éxito como podrán ver y no solo descubrí que coincide con casi todos los colores que elegí, sino que también se parece a los colores de mi chompa cusqueña favorita.  lo curioso es que su brazalete y el que álguien me dio el año pasado con una nota de agradecimiento por algún favor (no recuerdo cual, ni a la persona que lo envió, por favor, hacía mil cosas a diario y era mucha gente para recordarlos a todos) son casi idénticos. miren y digan que no. sin comentarios

y bueee… de los regalos de vida que recibí, no cuento porque me salen lágrimas de emoción. solo les digo que los halagos, abrazos y besos que me dieron todos los niños no tienen precio… para lo demás, está quién sabe qué, yo me quedo con ellos nomás









gráficos: Marco Palacios



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Uuuy se fue